Primera Lectura 1Pe 3:14-17
Aun cuando padeciereis por la justicia, dichosos de vosotros. No tengáis de ellos ningún temor, ni os perturbéis; antes bien, santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, y estad siempre prontos a dar respuesta a todo el que os pidiere razón de la esperanza en que vivís; pero con mansedumbre y reserva, teniendo buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados sean confundidos los que difaman vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es sufrir, si tal es la voluntad de Dios, haciendo el bien que haciendo el mal.
Salmo Responsorial Sal 34:2-3, 4-5, 6-7, 8-9
Quiero bendecir a Yahvé en todo tiempo, tener siempre en mi boca su alabanza. En Yahvé se gloría mi alma; oigan los afligidos y alégrense.
Enalteced conmigo a Yahvé, y juntos ensalcemos su Nombre. Busqué a Yahvé y Él me escuchó, y me libró de todos mis temores.
Miradlo a Él para que estéis radiantes de gozo, y vuestros rostros no estén cubiertos de vergüenza. He aquí un miserable que clamó, y Yahvé lo oyó, lo salvó de todas sus angustias.
El ángel de Yahvé monta guardia en torno a los temerosos de Dios y los salva. Gustad y ved cuan bueno es Yahvé; dichoso el hombre que se refugia en Él.
Evangelio Mt 10:28-33
Y no temáis a los que matan el cuerpo, y que no pueden matar el alma; mas temed a aquel que puede perder alma y cuerpo en la gehenna. 29. ¿No se venden dos gorriones por un as? Ahora bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin disposición de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, todos los cabellos de vuestra cabeza están contados. No temáis, pues vosotros valéis más que muchos gorriones”. “A todo aquel que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de mi Padre celestial; mas a quien me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre celestial.