San Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura 2Tim 4:1-5

1. . Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, el cual juzgará a vivos y a muertos, tanto en su aparición como en su reino: predica la Palabra, insta a tiempo y a destiempo, reprende, censura, exhorta con toda longanimidad y doctrina. Porque vendrá el tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, antes bien con prurito de oír se amontonarán maestros con arreglo a sus concupiscencias. Apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas. Por tu parte, sé sobrio en todo, soporta lo adverso, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio.

Salmo Responsorial Sal 16:1-2, 5, 7-8, 11

Presérvame, oh Dios, pues me refugio en Ti; dije a Yahvé: “Tú eres mi Señor, no hay bien para mí fuera de Ti”.

Yahvé es la porción de mi herencia y de mi cáliz; Tú tienes en tus manos mi suerte.

Bendeciré a Yahvé, porque me (lo) hizo entender, y aun durante la noche me (lo) enseña mi corazón. Tengo siempre a Yahvé ante mis ojos, porque con Él a mi diestra no seré conmovido.

Tú me harás conocer la senda de la vida, la plenitud del gozo a la vista de tu rostro, las eternas delicias de tu diestra.

Evangelio Jn 15:1-8

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que, estando en Mí, no lleva fruto, lo quita, pero todo sarmiento que lleva fruto, lo limpia, para que lleve todavía más fruto. Vosotros estáis ya limpios, gracias a la palabra que Yo os he hablado. Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Así como el sarmiento no puede por sí mismo llevar fruto, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Quien permanece en Mí, y Yo en él, lleva mucho fruto, porque separados de Mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en Mí, es arrojado fuera como los sarmientos, y se seca; después los recogen y los echan al fuego, y se queman. Si vosotros permanecéis en Mí, y mis palabras permanecen en vosotros, todo lo que queráis, pedidlo, y lo tendréis: En esto es glorificado mi Padre: que llevéis mucho fruto, y seréis discípulos míos”.