Viernes de la 8.ª semana del Tiempo Ordinario

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Lectura del libro del Eclesiástico

Eclo 44:1, 9-13 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Alabemos a los varones ilustres, a nuestros mayores, a los que debemos el ser.

Mas hay de quienes no queda memoria, que perecieron como si nunca hubieran existido. Nacieron como si no hubiesen nacido, así ellos como sus hijos. Pero aquellos fueron varones misericordiosos, y su piedad no salió fallida. En su descendencia permanecen sus bienes. Sus nietos son una sucesión santa, y su posteridad se mantuvo constante en las alianzas. Por el mérito suyo durará para siempre su descendencia; nunca perecerá su gloria.

PALABRA DE DIOS Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 149:1b-2, 3-4, 5-6a, 9b Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

1. ¡Hallelú Yah! Cantad a Yahvé el cántico nuevo; resuenen sus alabanzas en la reunión de los santos. Alégrese Israel en su Hacedor, y los hijos de Sión regocíjense en su Rey.

Alaben su Nombre entre danzas; cántenle al son del tímpano y de la cítara. Porque Yahvé se deleita en su pueblo; y ha adornado con el triunfo a los humildes.

Salten de alegría los santos por tal gloria, griten de júbilo desde sus triclinios. En su boca vibra el elogio de Dios, y en sus manos espadas de dos filos,

para ejecutar en ellos la sentencia escrita. Gloria es esta para todos sus santos. ¡Hallelú Yah!

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

Mc 11:11-26 Fuente del texto: Biblia Platense (Straubinger) Descarga Ambo para ver las lecturas de hoy en otra traducción de la Biblia en español.

Y entró en Jerusalén en el Templo, y después de mirarlo todo, siendo ya tarde, partió de nuevo para Betania con los Doce. Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y divisando, a la distancia, una higuera que tenía hojas, fue para ver si encontraba algo en ella; pero llegado allí, no encontró más que hojas, porque no era el tiempo de los higos. Entonces, respondió y dijo a la higuera: “¡Que jamás ya nadie coma fruto de ti!” Y sus discípulos lo oyeron. Llegado a Jerusalén, entró en el Templo, y se puso a expulsar a los que vendían y a los que compraban en el Templo, y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían las palomas; y no permitía que nadie atravesase el Templo transportando objetos. Y les enseñó diciendo: “¿No está escrito: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones»? Pero vosotros, la habéis hecho cueva de ladrones”. Los sumos sacerdotes y los escribas lo oyeron y buscaban cómo hacerlo perecer; pero le tenían miedo, porque todo el pueblo estaba poseído de admiración por su doctrina. Y llegada la tarde, salieron (Jesús y sus discípulos) de la ciudad. Al pasar (al día siguiente) muy de mañana, vieron la higuera que se había secado de raíz. Entonces, Pedro se acordó y dijo: “¡Rabí, mira! La higuera que maldijiste se ha secado”. Y Jesús les respondió y dijo: “¡Tened fe en Dios! En verdad, os digo, quien dijere a este monte: “Quítate de ahí y échate al mar”, sin titubear interiormente, sino creyendo que lo que dice se hará, lo obtendrá. Por eso, os digo, todo lo que pidiereis orando, creed que lo obtuvisteis ya, y se os dará. Y cuando os ponéis de pie para orar, perdonad lo que podáis tener contra alguien, a fin de que también vuestro Padre celestial os perdone vuestros pecados. 26. [Si no perdonáis, vuestro Padre que está en los cielos no os perdonará tampoco vuestros pecados]”.

PALABRA DEL SEÑOR Gloria a ti, Señor Jesús.

Continúa en la app

Las lecturas de hoy, sin distracciones.

Descarga Ambo y escucha homilías, configura recordatorios para fiestas litúrgicas y descubre la vida de los santos.