La Medalla Milagrosa es un sacramental mariano que recuerda la gracia de Dios, la Inmaculada Concepción de María y su intercesión maternal. Los católicos rezan esta novena para confiar sus necesidades a Cristo por medio de María y colaborar fielmente con la gracia.
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En 1830, santa Catalina Labouré, entonces novicia de las Hijas de la Caridad en París, relató apariciones de la Santísima Virgen María en la capilla de la comunidad de la Rue du Bac. Santa Catalina dijo que María le mostró el diseño de una medalla con la invocación: «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti». Las primeras medallas se acuñaron con permiso eclesiástico en 1832. Los relatos de conversiones y favores llevaron a los fieles a llamarla Medalla Milagrosa.
La Medalla Milagrosa es un sacramental mariano. Sus imágenes remiten a la Cruz salvadora de Cristo, a la unión de María con su misión, a su corazón doloroso y a la comunión de la Iglesia. Los fieles la llevan como signo de devoción a María y de confianza en su intercesión maternal. Esta novena pide que María conduzca a los fieles hacia Jesús y los ayude a recibir y aprovechar bien la gracia de Dios.
