Nuestra Señora del Rosario es un título de la Santísima Virgen María que honra su guía maternal en la oración del Rosario. Esta oración profundamente mariana está centrada en Cristo, pues sus misterios conducen a los fieles a contemplar con María su Encarnación, ministerio, Pasión y gloria. Como católicos, rezamos la novena a Nuestra Señora del Rosario para pedir perseverancia en la oración, paz, protección y una unión más profunda con Jesús por medio de su Madre.
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El Rosario tomó forma gradualmente durante el segundo milenio de la Iglesia. Su estructura de avemarías repetidas y meditación sobre los misterios de Cristo surgió de antiguas prácticas cristianas de contar oraciones, especialmente entre los fieles que no podían rezar todos los salmos del Oficio Divino. La tradición relaciona estrechamente su difusión con santo Domingo y la Orden de Predicadores, cuya predicación ayudó a formar y promover esta devoción. El Rosario une la oración vocal con la contemplación. Aunque el avemaría le da su ritmo conocido, el nombre de Jesús y los misterios de su vida permanecen en el centro. Por eso, san Juan Pablo II describió el Rosario como mariano en su carácter, pero cristocéntrico en su esencia, una oración en la que los fieles contemplan el rostro de Cristo en la escuela de María.
La fiesta celebrada el 7 de octubre está relacionada con la batalla de Lepanto de 1571. El papa san Pío V había pedido a los cristianos que rezaran el Rosario mientras una flota otomana amenazaba el Mediterráneo. Después de la victoria de la Liga Santa, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria en acción de gracias a Dios por la intercesión de María. La celebración recibió después el nombre de fiesta de Nuestra Señora del Rosario y se extendió más ampliamente por la Iglesia. Esta historia no reduce el Rosario a una oración por la victoria militar. La Iglesia lo recomienda como contemplación del Evangelio, escuela de santidad, oración por la paz y medio para confiar a Cristo, con María, las familias y las necesidades del mundo. La novena se reza del 28 de septiembre al 6 de octubre como preparación para la fiesta del 7 de octubre.
