Oración a San José

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Oración completa

José siempre bendito y glorioso, padre bueno y amoroso, amigo solícito de todos los afligidos. Tú eres el buen padre y protector de los huérfanos, defensor de los indefensos, patrono de los necesitados y afligidos. Mírame con bondad y mira mi necesidad. Mis pecados han atraído sobre mí el justo desagrado de nuestro Dios, y por eso estoy rodeado de desdicha. A ti, amoroso guardián de la Familia de Nazaret, acudo en busca de ayuda y protección. Escucha, te ruego, con solicitud paterna mis fervientes oraciones, y obtenme la ayuda que pido, si es la voluntad de nuestro Dios.

Lo pido por la infinita misericordia del eterno Hijo de Dios, que lo movió a tomar nuestra naturaleza y nacer en este mundo de dolor.

Lo pido por el cansancio y sufrimiento que soportaste cuando no encontraste refugio en la posada de Belén para la Santísima Virgen, ni un lugar donde pudiera nacer el Hijo de Dios. Entonces, rechazado en todas partes, tuviste que permitir que la Reina del Cielo diera a luz al Redentor del mundo en una cueva.

Lo pido por la hermosura y el poder de aquel sagrado Nombre, Jesús, que impusiste al adorable Niño.

Lo pido por aquella dolorosa angustia que sentiste ante la profecía del santo Simeón, que declaró al Niño Jesús y a su santa Madre futuras víctimas de nuestros pecados y de su gran amor por nosotros.

Lo pido por tu tristeza y dolor de alma cuando el ángel te declaró que los enemigos del Niño Jesús buscaban su vida. Para librarlo de su malvado plan, tuviste que huir con Él y su Santísima Madre a Egipto. Lo pido por todo el sufrimiento, cansancio y trabajos de aquel largo y peligroso viaje.

Lo pido por todo tu cuidado en proteger al sagrado Niño y a su Madre Inmaculada durante tu segundo viaje, cuando se te ordenó regresar a tu propia tierra. Lo pido por tu vida pacífica en Nazaret, donde encontraste tantas alegrías y tristezas.

Lo pido por tu gran angustia cuando el adorable Niño estuvo perdido para ti y su Madre durante tres días. Lo pido por tu alegría al encontrarlo en el Templo, y por el consuelo que hallaste en Nazaret, viviendo en compañía del Niño Jesús. Lo pido por la maravillosa sumisión que Él mostró en su obediencia a ti.

Lo pido por el perfecto amor y conformidad que mostraste al aceptar la orden divina de partir de esta vida y de la compañía de Jesús y María. Lo pido por la alegría que llenó tu alma cuando el Redentor del mundo, triunfante sobre la muerte y el infierno, tomó posesión de su Reino y te condujo a él con honores especiales.

Lo pido por la gloriosa Asunción de María y por aquella felicidad eterna que compartes con ella en la presencia de Dios.

Oh buen padre, te suplico, por todos tus sufrimientos, tristezas y alegrías, que me escuches y obtengas para mí la ayuda que necesito. Obtén para todos los que han pedido mis oraciones todo lo que les sea útil en el plan de Dios. Finalmente, mi querido patrono y padre, acompáñame a mí y a todos los que me son queridos en nuestros últimos momentos, para que podamos cantar eternamente las alabanzas de Jesús, María y José.

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