Día 8
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Santísima Trinidad, te damos gracias por haber enriquecido a la Iglesia con san Juan Pablo II y por haber hecho resplandecer en él la ternura de tu cuidado paternal, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.
Confiando plenamente en tu infinita misericordia y en la intercesión maternal de María, nos dejó una imagen viva de Jesús, el Buen Pastor. Nos mostró que la santidad es la medida necesaria de la vida cristiana ordinaria y el camino para alcanzar la comunión eterna contigo.
Concédenos, por su intercesión y según tu voluntad, las gracias que imploramos
por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
«Las personas están hechas para la felicidad. Con razón tienen sed de felicidad. Cristo tiene la respuesta a ese deseo, pero les pide que confíen en él. La verdadera alegría es una victoria que no puede alcanzarse sin una lucha larga y difícil. Cristo posee el secreto de esa victoria». Querido san Juan Pablo II, una vez más nos dices con palabras sencillas que Dios es nuestro Salvador victorioso y que nada es más importante que vivir con él.
Padrenuestro × 1
Avemaría × 1
Gloria × 1
Coronilla de la Divina Misericordia (opcional)
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
