Los Santos Ángeles Custodios son los protectores celestiales mediante cuyo cuidado vigilante Dios acompaña a sus hijos. La Iglesia enseña que cada creyente recibe la ayuda de un ángel que sirve a Dios al protegerlo y guiarlo hacia la vida eterna. Como católicos, rezamos esta novena para dar gracias por nuestros ángeles custodios y pedir protección, orientación, docilidad y perseverancia en el camino al cielo.
Comenzar a rezarMás sobre los Santos Ángeles Custodios
La fe en los ángeles custodios pertenece a la enseñanza de la Iglesia sobre la providencia de Dios y el ministerio de los ángeles. La Sagrada Escritura muestra repetidamente a los ángeles protegiendo, guiando y fortaleciendo a los servidores de Dios. En el libro del Éxodo, Dios promete enviar un ángel delante de su pueblo para guardarlo en el camino. Cristo enseña que los ángeles de los pequeños contemplan siempre el rostro de su Padre celestial. Basándose en la Escritura y en el testimonio constante de la Tradición, el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la vida humana está rodeada por el cuidado vigilante y la intercesión de los ángeles desde la infancia hasta la muerte, y que junto a cada creyente hay un ángel como protector y pastor que lo conduce a la vida (n. 336).
El ángel custodio no es una fuerza impersonal, una fuente privada de revelaciones ni un sustituto de la oración a Dios. Los ángeles son criaturas que contemplan a Dios, obedecen su voluntad y nos ayudan dentro de su providencia. La devoción al ángel custodio enseña, por tanto, gratitud, humildad y atención al bien, no curiosidad por cosas ocultas. Los cristianos pueden pedir protección y ayuda a sus ángeles, examinando toda inspiración a la luz del Evangelio y de la enseñanza de la Iglesia. En la Iglesia de Occidente se desarrolló una fiesta propia en honor de los Ángeles Custodios, que fue extendida al calendario universal en el siglo XVII. Se celebra el 2 de octubre. La novena se reza del 23 de septiembre al 1 de octubre como preparación para esa fiesta.
