Día 8
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Oh santo ángel, a quien Dios, por su bondad y por su tierna solicitud por mi bien, ha confiado el cuidado de mis pasos; tú que me asistes en todas mis necesidades, me consuelas en todas mis aflicciones, me sostienes cuando estoy desanimado y me alcanzas continuamente nuevas gracias.
Te doy las más profundas gracias y te suplico fervientemente, oh amabilísimo protector, que sigas cuidándome con caridad y defendiéndome de los ataques malignos de todos mis enemigos.
Te pido especialmente que me apartes de toda ocasión de pecado.
Alcánzame la gracia de escuchar con atención tus santas inspiraciones y de ponerlas fielmente en práctica.
En particular, te imploro que me alcances el favor que pido en esta novena
Protégeme en todas las tentaciones y pruebas de esta vida, y de modo especial en la hora de mi muerte. No me abandones hasta que me hayas conducido a la presencia de Dios, en las moradas de la felicidad eterna.
Amén.
Oh espíritu purísimo, querido ángel de la guarda, te suplico, por el amor ardiente que tienes a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Reina de los Ángeles: alcánzame una gran pureza de alma y cuerpo, para que, a la hora de mi muerte, sea hallado digno de estar contigo en el paraíso.
Padre Nuestro × 1
Ave María × 1
Gloria al Padre × 1
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
