Día 5
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Glorioso san Andrés, fuiste el primero en reconocer y seguir al Cordero de Dios. Con tu amigo, san Juan, permaneciste con Jesús aquel primer día, durante toda tu vida y ahora por toda la eternidad.
Así como llevaste a tu hermano, san Pedro, a Cristo, y después a muchos otros, llévanos también a él. Enséñanos a conducir a los demás a Cristo solo por amor a él y por dedicación a su servicio.
Ayúdanos a aprender la lección de la cruz y a llevar nuestras cruces diarias sin quejarnos, para que nos conduzcan a Dios Padre todopoderoso. Amén.
Señor amado, te damos gracias por habernos dado a san Andrés Apóstol como ejemplo de santidad. Ayúdanos a imitar su celo por tu gloria y su profundo deseo de ganar almas para ti. San Andrés, después de la muerte de Cristo fuiste su misionero. Él te había llamado a ser «pescador de hombres», y cumpliste esa llamada predicando el Evangelio a otros en la región cercana al mar Negro. Aunque los cristianos eran perseguidos y sabías que predicar a Cristo podía costarte la vida, no vacilaste en tu misión. Seguiste intentando llevar almas a Dios hasta que sufriste el martirio por tu labor misionera. Ruega por mí, para que tenga tu mismo celo por las almas. Ruega para que nunca vacile en predicar el Evangelio, aunque tenga que sufrir por ello. San Andrés, ruega por nosotros.
Padrenuestro × 1
Avemaría × 1
Gloria × 1
San Andrés Apóstol, ruega por nosotros.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
