Día 2: “Dios es amor”
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Oración inicial
Glorioso san Juan Evangelista, discípulo a quien Jesús amaba y guardián de Nuestra Señora, me presento ante ti en esta novena con confianza. Tú, que conociste a Jesús con una intimidad singular y transmitiste al mundo la revelación más profunda de su amor, intercede por mí ante el Señor. Que yo también descubra que soy “el discípulo a quien Jesús ama”. Amén.
Meditación
Una de las afirmaciones más radicales de toda la Escritura fue escrita por Juan, no en el Evangelio, sino en su primera Carta: “Dios es amor” (1 Juan 4,8.16). No “Dios tiene amor”, no “Dios actúa con amor”: “Dios es amor”. El amor no es un atributo de Dios entre otros: es su esencia, lo que él es antes de cualquier cosa que hace.
Esta afirmación cambió para siempre la comprensión humana de Dios: nos ayuda a superar la imagen de un Dios distante o indiferente y a reconocer que Dios, en lo más profundo de su naturaleza, es amor.
Oración del día
San Juan, que escribiste “Dios es amor”, intercede para que viva con la certeza de esta revelación. Cuando dude del amor de Dios o cuando las circunstancias me hagan sentir que Dios está distante o indiferente, que vuelva a esta verdad: Dios es amor. No puede ser de otro modo. Que ame a los demás con el amor que he recibido. Amén.
Padre Nuestro × 1
Ave María × 1
Gloria al Padre × 1
Oración final
Glorioso san Juan Evangelista, discípulo amado de Jesús y guardián de Nuestra Señora, recibe las oraciones de esta novena. Intercede por mí ante el Señor y alcánzame las gracias que necesito. Que la revelación que proclamaste, “Dios es amor”, se convierta en la certeza que sostiene mi vida. Que yo viva como “el discípulo a quien Jesús ama”. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
