Día 9: “Ven, Señor Jesús”
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Oración inicial
Glorioso san Juan Evangelista, discípulo a quien Jesús amaba y guardián de Nuestra Señora, me presento ante ti en esta novena con confianza. Tú, que conociste a Jesús con una intimidad singular y transmitiste al mundo la revelación más profunda de su amor, intercede por mí ante el Señor. Que yo también descubra que soy “el discípulo a quien Jesús ama”. Amén.
Meditación
Cerca del final del Apocalipsis encontramos esta oración: “El que da testimonio de estas cosas dice: ‘Sí, vengo pronto’. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22,20). Después de todo lo que vio, de todo lo que escribió y de todo lo que vivió, Juan nos deja una oración de esperanza y de anhelo: “Ven”. La espiritualidad joánica termina no con una doctrina, sino con un anhelo: el anhelo del encuentro definitivo con el Señor a quien amó.
Oración del día
San Juan Evangelista, al terminar esta novena, quiero hacer mía esta oración del Apocalipsis: “Ven, Señor Jesús”. Intercede por las intenciones que he presentado durante estos nueve días. Enséñame a vivir con el anhelo del encuentro definitivo con Cristo, no con miedo al final, sino con la esperanza alegre de quien sabe que lo mejor está todavía por venir. Por Jesucristo, el Verbo eterno. Amén.
Padre Nuestro × 1
Ave María × 1
Gloria al Padre × 1
Oración final
Glorioso san Juan Evangelista, discípulo amado de Jesús y guardián de Nuestra Señora, recibe las oraciones de esta novena. Intercede por mí ante el Señor y alcánzame las gracias que necesito. Que la revelación que proclamaste, “Dios es amor”, se convierta en la certeza que sostiene mi vida. Que yo viva como “el discípulo a quien Jesús ama”. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
