Día 6: El Apocalipsis: La Victoria del Cordero
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Oración inicial
Glorioso san Juan Evangelista, discípulo a quien Jesús amaba y guardián de Nuestra Señora, me presento ante ti en esta novena con confianza. Tú, que conociste a Jesús con una intimidad singular y transmitiste al mundo la revelación más profunda de su amor, intercede por mí ante el Señor. Que yo también descubra que soy “el discípulo a quien Jesús ama”. Amén.
Meditación
Según la tradición cristiana, el Apocalipsis de Juan fue escrito durante su exilio en Patmos, en un tiempo de persecución. No es un libro de terror ni de predicciones catastróficas. Es un libro de esperanza: la revelación de que, detrás de los acontecimientos históricos que parecen dominados por el mal y el sufrimiento, hay un Cordero que fue inmolado y que ha triunfado, que gobierna la historia y que viene pronto. El mensaje central del Apocalipsis no es el Anticristo: es la adoración. El Cordero es digno de recibir toda la gloria, el honor y el poder.
Oración del día
San Juan, vidente del Apocalipsis, intercede para que viva a la luz de la victoria que revelaste. Cuando la historia parezca dominada por el mal, que recuerde: el Cordero ya ha vencido. Que la adoración sea mi respuesta a las crisis, como los veinticuatro ancianos que se postraban rostro en tierra ante el trono. Que viva como alguien que conoce el desenlace de la historia. Amén.
Padre Nuestro × 1
Ave María × 1
Gloria al Padre × 1
Oración final
Glorioso san Juan Evangelista, discípulo amado de Jesús y guardián de Nuestra Señora, recibe las oraciones de esta novena. Intercede por mí ante el Señor y alcánzame las gracias que necesito. Que la revelación que proclamaste, “Dios es amor”, se convierta en la certeza que sostiene mi vida. Que yo viva como “el discípulo a quien Jesús ama”. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
